Cuando cerró la llamada, la imagen del monitor se quedo congelada y solo se veía su cara sonriendo. Era la primera vez, en mucho tiempo, que se alegraba de ver una cara sonriente de ese modo, porque sabía que era quien la causaba.
Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando volvió a pensar en la conversación de hacia unos minutos. Tenían planes, se dijo, planes que daban esperanza a su corazón, que llevaba un tiempo algo herido, y dejaba vislumbrar un futuro algo más cercano de lo que le había visto hasta ese momento.
Quizá no fuera lo que se hubiera planeado en su día, quizá no fuera como debiera haber sido; la realidad era que estaba pasando y tenia dos opciones: empezar o estancarse.
Empezar siempre da miedo, dicen los mayores, es algo peligroso y poco cierto muchas veces. Pero estancarse es peor, pues te quedarás siempre con la duda de qué hubiera pasado de haber empezado.
Ellos tuvieron que empezar de alguna manera. Fuera la buena o la mala, pero empezaron. Sólo era cuestión de tiempo saber si esa forma de empezar era la correcta, pero si no lo era tampoco importaba porque, tras estar dando tumbos sin dirección fija, iban a empezar a escribir juntos su historia.
Su historia, tenia claro que iba a ser suya y de nadie más. No iba a permitir los errores del pasado y dejar que otros decidieran por ellos. Eso se había acabado, les tocaba a ellos comenzar y no quería ni dejaría que les dijeran lo contrario.
De todos modos, se dijo mientras cerraba el portátil, sabemos que el fuego quema porque alguna vez nos hemos quemado. Si no nos hubieran dejado, el fuego seria un completo desconocido.
Mientras se metía en la cama sonrió feliz y con ganas. Sabia que no iba a ser al día siguiente, que aún había que esperar, pero su comienzo estaba cerca. Esa sensación se metía en su pecho, agitandolo de emoción.
Aquella noche, soñó con una noche entre las sabanas, como solían compartir. Era tan real que sentía cada caricia, cada roce, cada beso estampado en la piel...
Era tan real que, consciente de que era un sueño, una lágrima se dejó caer por su rostro. Mientras, en susurro, pronunciaba su nombre esperando que lo oyera en la distancia...
Pronto, repetia en sueños, pronto juntos, mi amor......
No hay comentarios:
Publicar un comentario